MIP

Para la erradicación y control de plagas naturales se implementan en Mendoza diversos programas de control, combinando técnicas que difieren en efectividad y en el impacto que producen en el ecosistema donde se utilizan.

El concepto de MANEJO INTEGRADO supone la combinación de métodos con el objeto de lograr mejores resultados con un mínimo impacto ambiental. Es, en síntesis, un sistema que utiliza todos los tipos o métodos de control existentes o imaginables, combinándolos entre sí de acuerdo a las circunstancias, dando especial énfasis y tratando de maximizar la seguridad para el hombre y el medio ambiente; pudiendo ser aplicado en grandes áreas o en propiedades pequeñas.

La idea básica es que un entendimiento profundo de la dinámica de población y ecología de las plagas lleva a estructurar sistemas de control multilaterales que no estén basados de manera exclusiva en aplicaciones de insecticidas.
Hoy en día se aplica el concepto de MANEJO INTEGRADO de plagas en vez de control integrado, ya que éste sólo se refiere a las formas en que varias técnicas son aplicadas para lograr un manejo de plagas y enfermedades. Hay autores que señalan la necesidad de que el concepto de manejo integrado de plagas no se vea como algo estático, sino como una transición hacia lo que debe considerarse la meta final: “UNA AGRICULTURA ECOLÓGICA, en la que el conocimiento y monitoreo de la biología de cada insecto resulta fundamental.”

El manejo integrado se puede definir como el mecanismo en el que se evalúan y consolidan, en un programa unificado, todas las técnicas de control disponibles, con el fin de manejar las poblaciones de plaga. Se trata de evitar un daño económico, minimizando los efectos secundarios sobre el ambiente.
El manejo integrado en grandes áreas es llevado adelante por organismos estatales que normalmente se ocupan de plagas claves; por el mismo motivo, incluye técnicas de control complejas como es el caso de la Técnica del Insecto Estéril.


TAREAS CENTRALES

Monitoreo

Tiempo de Muestreo

Frecuencia

Interpretación de Resultados

Colecta de Datos

Diseño de Planillas de Campo

Ejecución del Muestreo

Diseño de Planillas Generales

Toma de Decisiones

Análisis de Datos

Niveles de Acción

Umbrales de Daño Económico

Aplicación de Medidas de Control

Control Cultural

Liberación de Enemigos Naturales

Control Químico

Evaluación de Toma de Decisiones

Densidad de la Plaga a Campo

Establecimiento de Enemigos Naturales

Evaluación de la Fruta Cosechada

Ajuste de Umbrales de Tolerancia

para Años Siguientes

Formación de Registros Históricos

Incremento de la Precisión

 

Pequeñas propiedades

El manejo integrado en pequeñas propiedades es responsabilidad de cada propietario y requiere, fundamentalmente, de un productor capacitado que cuente con las herramientas esenciales para determinar lo que está sucediendo en su finca y así tomar las decisiones de control y manejo del cultivo. En este sentido, resulta muy útil considerar el uso de cuadros de diagnóstico que permiten, por un lado, planificar las observaciones a campo y, por otro lado, comparar unas campañas con otras.


Los componentes del MIP más importantes son:

Reconocimiento de plagas y sus enemigos naturales
Monitoreo de las plagas y sus enemigos naturales
Toma de decisiones

Según el tipo de cultivo de que se trate es posible encontrar unas plagas y no otras, además de reconocer los enemigos naturales de las mismas presentes en la finca:

Frutales de Carozo

Arañuela

Grafolita

Cochinilla

Pulgón

Trips

Moscas de la Fruta

Frutales de Pepita

Arañuela

Agamuzado

Erinosis

Carpocapsa

Chicharrita

Pulgón

Cochinilla

Psílido


Vid

Mulia

Cochinilla harinosa

Lobesia botrana

Enemigos Naturales

Vaquita

Moscas Predadoras

Crisopa

Avispita

Arañuela Predadora

Chinche

Tipos de control:

  • Control autocida: Este método de control biológico propone la utilización de insectos para controlarse a sí mismos.

  • Control cultural y mecánico: consiste en la recolección y destrucción de los frutos con sospecha de ataque y frutos que pudiesen haber quedado en la planta desde el ciclo anterior y que sirven para hospedar a la plaga en el invierno (ej: cítricos para mosca del Mediterráneo en Mendoza)

  • Control químico: se refiere a realizar aplicaciones con insecticidas químicos para lo cual es fundamental utilizar productos específicos, con las dosis y momentos apropiados. Como ejemplo de esto, podemos citar aquel que, basado en el comportamiento alimenticio de la plaga a controlar, se utiliza una mezcla de insecticida y atrayente alimenticio que se denomina insecticida-cebo, el que es altamente selectivo.

  • Control biológico: este método consiste en la utilización de los enemigos naturales de las plagas para mantenerlas por debajo del umbral de daño económico. Se presenta como alterntiva al uso exclusivo de productos agroquímicos.

  • Control legal: Todas las normativas emanadas de autoridad competente en la cual se sustentan las actividades de control. En Mendoza este rol es cumplido por el ISCAMEN, a través fundamentalmente del Programa de Barreras Sanitarias.

RECONOCIMIENTO DE PLAGAS

El término plaga fue creado por el hombre y no tiene validez ecológica. Se considera “plaga” a cualquier especie que resulte perjudicial para el hombre, la propiedad o el medioambiente. Un insecto puede ser plaga en un lugar y no serlo en otro. En un agroecosistema hay muy pocos insectos que ocasionan la mayor parte del daño; a éstos se los denomina insectos o plagas clave. Éstas son aquellas que se presentan siempre en el cultivo con una densidad poblacional por encima del Nivel de Daño Económico. Pueden ser naturales o introducidas. Existen en el mundo alrededor de 150 plagas clave.
Generalmente, a las plagas se las reconoce en el cultivo cuando el daño se ha producido y, por lo tanto, es irreversible; por esto es necesario monitorear el cultivo antes de que esto ocurra. Sin embargo, muchas veces buscamos una plaga y no la encontramos, aún cuando efectivamente se encuentre entre las plantas, ya que es necesario “saber buscar” y “saber cuándo buscar”; a esto le llamamos monitoreo. Si no se conocen las distintas formas en que una plaga puede presentarse a lo largo de su ciclo biológico y el momento del año en que tiene cada aspecto, pues es posible que uno crea que dicha plaga no está presente en el cultivo hasta que se produce el daño. Por ejemplo, las trampas para carpocapsa durante el invierno permanecerán vacías; pero esto no significa necesariamente que el monte se encuentre libre de esta polilla, sino que con las bajas temperaturas la larva encapullada de carpocapsa se refugia en la corteza de los árboles, por lo tanto es allí donde hay que buscarla.
La sola presencia de la plaga no indica que el cultivo vaya a tener daño de importancia, es más; pueden encontrarse presentes en el cultivo otros insectos que no lo dañan sino que controlan las plagas presentes.
Una vez realizado el monitoreo a campo, con todos los datos recabados y conociendo la biología de cada especie, es el momento de tomar las decisiones técnicas que resulten necesarias.
Además de lo dicho, el reconocimiento de plagas es esencial ya que toda parcela es un sistema biológico vivo en donde será posible encontrar insectos que no dañan el cultivo, sino que controlan las plagas dañinas. La protección de estos enemigos naturales implica tanto beneficios económicos como medioambientales.
En un proceso convencional de explotación agrícola, se observa una serie de fases típicas que enmarcan la secuencia de aparición de plagas y los mecanismos de control normalmente aplicados.

 Resulta imprescindible conocer con precisión algunos términos.

MONITOREO

Las plagas no aparecen “de repente” en el cultivo, generalmente ya están presentes de temporadas pasadas. La búsqueda de plagas debe planificarse planteando un monitoreo acorde con el cultivo y su fenología.

El monitoreo debe ser frecuente en concordancia con el estado fenológico; debe orientarse no sólo a reconocer la plaga presente sino también a atender y reconocer el estado más susceptible de las plantas y de las plagas, para efectuar las acciones de control de manera eficiente y con menor impacto ambiental y económico.

 

Toma de Muestra

La muestra a tomar debe ser representativa de lo que está sucediendo en el cultivo, para lo cual es necesario establecer claramente qué se está buscando para hacerlo en el momento oportuno. Una buena muestra es la base para la toma de decisiones y por lo tanto para el correcto manejo del campo.
En este sentido, una de las consideraciones importantes a tener en cuenta es la distribución espacial de los insectos; en el gráfico que aparece abajo puede verse claramente la diferencia que resulta para un cultivo que 20 arañuelas se encuentren concentradas en tres hojas o en diez hojas. En el primer caso, al tomar la muestra sólo en la parte superior de la ramilla –sabiendo que la plaga no ocupa hojas nuevas- nos indicaría la “no presencia de plaga” cuando en realidad, la plaga está presente y no se ha encontrado porque no se ha buscado correctamente.

plantita

Por otro lado, es importante la forma en que deberá caminarse la finca para recoger las muestras a fin de conseguir una cobertura uniforme, lo que permitirá que el resultado final sea representativo de lo que sucede en el campo. El siguiente esquema ejemplifica una toma de muestra correcta en una plantación tradicional y en una en espaldero.

tradicional

La tabla que se encuentra a continuación facilita la contabilización de plantas según la distancia de plantación:

1 (1)

Nivel de Daño Económico

Las plagas que se encuentran en el campo “siempre” ocasionan daño al cultivo, sin embargo sólo es rentable realizar alguna acción de control sea química o no, cuando el daño está por arriba del “umbral de daño económico (UDE); es decir que resulta más caro el daño que ocasiona la plaga que la acción de control.
El “nivel de daño económico (NDE)” es el nivel de población de la plaga que es capaz de causar daño económico significativo sobre el cultivo; y por lo cual deben aplicarse medidas de control para que la plaga deje de producir daño económico.

nivel de dao

Se llama “plaga potencial” a aquella plaga cuya densidad poblacional mantiene su “punto general de equilibrio” por debajo del “umbral de daño” a lo largo de las temporadas.

densidad

Plaga secundaria es aquella que en algunas campañas supera el “umbral de daño”; quedando su “punto general de equilibrio” muy por debajo del umbral en otras campañas. Son aquellas que están siempre presentes en el cultivo con una densidad poblacional por debajo de UDE y que, en condiciones muy favorables para su desarrollo, pueden convertirse en un problema.

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Existen tres parámetros básicos para determinar el momento de control dependiendo de los niveles de población de una plaga.

  • Umbral Económico (UE): la densidad de población de una plaga debe ser controlada para evitar o prevenir que se acerque al nivel de daño económico.
  • Nivel de Daño Económica (NDE): la densidad más baja de población de una plaga que va a causar daño económico
  • Punto General de Equilibrio (PE)es la densidad promedio de una población de insectos a través de un prolongado periodo de tiempo que no es afectada por las intervenciones temporales de las medidas de control